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El cartel tiene su historia propia que nos lleva y nos trae de la propaganda al arte, de la difusión religiosa a la literaria y, de estos terrenos, al uso comercial en cualquier época hasta llegar a la actual.

Desde la época egipcia, pasando por las antiguas Grecia y Roma, el rótulo ha sido un elemento de marketing muy utilizado. Los mercaderes colocaban en las entradas de la ciudad mensajes escritos en piedras para promocionarse e, incluso, los primeros Juegos Olímpicos gozaron de una publicidad basada en murales pintados alrededor del estadio y en las ruinas de Pompeya pueden apreciarse carteles anunciando comercios.

En Mark2 pensamos que, en la Comunicación visual, es muy importante crear imágenes reconocibles y que transmitan el mensaje lo antes posible. Por ello nos hemos animado a hacer esta recopilación de  señales y rótulos universales. Creemos que son especiales porque la inmensa mayoría los reconocemos, los hayamos visto en vivo o no. Aquí os dejamos nuestro TOP 10: desde el mítico cartel de Hollywood, pasando por el Toro de Osborne y el cartel de Tío Pepe, declarado Rótulo publicitario histórico para la ciudad de Madrid.

El cartel siempre ha sabido destacar entre todos los medios, antes y después del desarrollo tecnológico y en convivencia con el resto de las posibilidades, masivas o no, de hacer llegar los mensajes. Quizá esto se deba a la sencillez de su sistema: un anuncio puesto en la calle visible para todo aquel que pase. Su recorrido suele estudiarse desde la etapa que va del siglo XVI al XVIII, ya que la imprenta supone para él un impulso tan importante como para otras piezas que hoy designamos con nombres como folletos comerciales y catálogos de libreros, a las que gana en difusión y popularidad.

En esta época puede hablarse de tres tipos de carteles: los oficiales, la inmensa mayoría, de contenido político y religioso, los de espectáculos, que informaban sobre fiestas, ferias, representaciones de teatro y otros saraos, y los comerciales, más difíciles de encontrar, que, sobre todo, anunciaban productos farmacéuticos y de botica a los que se asignaban propiedades milagrosas.

La calidad de los primeros carteles impresos era mediocre, a excepción de los que tiraban talleres más selectos. Tampoco los rótulos de los establecimientos estaban muy cuidados, pero esta cuestión va mejorando con el paso del tiempo. Desde mitad del siglo XIX un paseo por las principales ciudades europeas y de Estados Unidos permitía ver carteles fijados en fachadas y establecimientos, además de placas, enseñas, hombres anuncio, carros con cartelones y otras soluciones que van incorporando novedades, como la luz eléctrica, para mejorar su capacidad de captar la atención.

Lo cierto es que en el siglo XX el cartel pierde la mano de los artistas, aunque gana las posibilidades que proporcionan los avances electrónicos. La tecnología para crear cualquier tipo soporte exterior ha dado alas al medio que sigue formando parte de la vida de las ciudades, aunque muchos suspiren por su pasado artístico. Hoy, el diseño publicitario ha tomado el relevo, consolidando la que es, sin duda alguna, la forma de publicidad, más antigua.

En una primera fase, la electrónica de consumo impulsó la impresión doméstica. Las primeras impresoras matriciales y de agujas anunciaron la inminente extinción de las máquinas de escribir, pero sus sistemas de percusión mecánica pronto fueron barridos por otros mucho más flexibles para servir a la imagen digital.

Debes fijarte en

  • Una distorsión excesiva de las imágenes impresas en las zonas con embuticiones, huecos y curvas pronunciadas. Puede producirse cierta distorsión, pero no demasiada.
  • Gráficos que pierden color en las zonas donde se haya estirado el vinilo. El color puede perderse, viéndose el blanco del vinilo original en estas zonas.

Si has elegido un color mate, especialmente negro mate, busca irregularidades en el nivel de brillo. Para moldear el vinilo en las zonas complicadas ha sido necesario aplicar calor. Si se aplica demasiado calor, el acabado mate puede volverse brillante en algunas zonas.

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